Hoy, tras un día bastante más esteresante de lo habitual en la Universidad, me he pasado por la charla de Tapan Munroe en el Parque Tecnológico de Zamudio. Paso a contaros:
Una breve introducción nos ha situado en el tema de los parques tecnológicos en Euskadi. Actualmente hay más de 100 empresas gestándose en los parques tecnológicos. Su actividad supone un 3,4% del PIB de la CAV y un 3% del empleo. Estas empresas gastan un promedio de su 12% presupuesto en I+D.
Tapan Munroe ha hablado sobre el ecosistema de innovación de Sillicon Valley. La innovación entendida como la introducción de un nuevo producto, de un nuevo método de producción, de una nueva organización empresarial, la búsqueda de nuevos usos para productos existentes,…Y todo ello requiere tiempo y esfuerzo de investigación.
Y para favorecer esa innovación se debe fomentar un ecosistema. Los ingredientes de la innovación para Tappan Munroe son universidades que investiguen, emprendedores, bussines angels, capital riesgo, una buena infraestructura (tanto física como social), una fuerza de trabajo bien preparada de acceso global (especial atención a los fichajes extranjeros), buen clima de negocios (legislación favorable, impuestos y demás) y, sobre, todo buena comida, café y vino.
Y hay ciertos factores culturales y actitudes que ayudan. La capacidad de trabajo en equipo es fundamental para unir a personas de distintos perfiles y ofrecer riqueza a lo que se hace. La toleracia al fracaso cuando este es honesto. Es decir, se intenta de manera seria y honesta pero se falla. La cultura de la competición. El clustering de industrias clave. Y, por último, una actitud de atraer y alimentar el talento.
De todo esto me quedo con un concepto: emprendedores en serie (serial entrepreneurs). Del mismo modo que un asesino en serie insiste en perpetrar crímenes, los emprendedores en serie insisten en fundar nuevas empresas una detrás de otra. Nada que ver con esa costumbre tan española de mirar despectivamente a aquel ha intentado fundar una empresa y ha fracasado: “Mira éste. No podía buscarse un trabajo de verdad.” Parece ser que, incluso en Sillicon Valley, para tener éxito en esto de crear empresas, primero es obligatorio fracasar sucesivamente.
Según Munroe, la ventaja competitiva de Sillicon Valley radica en más de 1320 firmas de investigación que trabajan e colaboración con los investigadores del campus universitario (Standford). Y, por otro lado, el haberse convertido en el paraiso para el trabajador. Se cita al omnipresente Google, que ofrece comida gratis, bebida gratis, gimnasio gratis, cortes de pelo gratis, limpieza del coche gratis y todo lo que sea necesario para atraer y retener al talento.
Otra gran sorpresa para mí. La sucesión de focos de inversión recientes de Sillicon Valley. En sus inicios,, se invertía en desarrollos para el ejército. Hasta finales de los noventa, el ordenador personal ha sido el foco de la inversión. Hasta los primeros años de la primera década del siglo 21, el foco ha estado centrado en Internet. En los últimos años, tenemos un nuevo foco en el que el gobierno estadounidense ha invertido varios billones de dólares sólo el año pasado: la energía limpia. Paneles solares y otras vías de obtención de energía limpia. Hace no mucho tiempo nos preguntábamos quien estaba detrás de las travesuras mediáticas de Al Gore. Parece que Estados Unidos se está dejando la pasta desarrollar tecnología de energía limpia que después venderá en todo el mundo.
Así pues, los consejos del señor Munroe se pueden resumir en: fomentar una cultura del riesgo que aleje a los inversores del dinero fácil (¿alguien dijo negocio inmobiliario?), favorecer la existencia de emprendedores en serie, crear las conexiones que permitan la transferencia tecnológica de la universidad a la empresa privada y crear fondos de capital riesgo que los emprendedores puedan utilizar para sus “emprendimientos”. Emular el modelo de Sillicon Valley. No tratar de replicarlo.
¿Lo peor de la conferencia? La pregunta de una asistente. “¿Qué es lo que puede interesarle a usted, que viene de Sillicon Valley, sobre los parques tecnológicos de Madrid, Barcelona o Euskadi?” Cualquier ser humano mínimamente consciente estudia todos los modos de hacer e identifica lecciones en la actividad de otros. Sólo alguien con una inferioridad muy asumida puede formular una pregunta que rebose tanto derrotismo. Son estadounidenses. No dioses. Podemos hacerlo tan bien como ellos. Podemos hacerlo mejor que ellos. Identifiquemos las claves del éxito y trabajemos en la línea correcta. No nos dejemos marcar por nuestra coyuntura. Luchemos para superarla.




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